Con el estreno del Dibu Martínez: El pibe que ataja el tiempo previsto para el 28 de mayo en Netflix, justo en la previa del mundial 2026, Urban Pitch conversó con la actriz y productora argentina Magui Bravi sobre el largo recorrido detrás del proyecto, el presente de la industria audiovisual global y su nueva película, Hotline, que también comienza a abrirse camino en Estados Unidos.
La última vez que hablamos con Magui Bravi, el proyecto —por entonces titulado Emi On Off— existía como una ambiciosa película animada enfocada en la infancia de Emiliano Martínez. Creado por el reconocido historietista argentino Liniers (Ricardo Siri) junto al periodista y escritor Hernán Casciari, el proyecto pasó casi dos años en una especie de limbo mientras la producción quedaba completamente frenada. Todo cambió cuando Netflix apareció y transformó aquella idea original en un híbrido entre documental live-action y animación, sumando además la participación y testimonios de algunas de las figuras más importantes del fútbol, incluido Lionel Messi.
Dirigida por Gustavo Cova y escrita por Casciari, Dibu Martínez: El pibe que ataja el tiempo sigue el recorrido de Martínez desde su infancia en Mar del Plata hasta convertirse en una de las grandes figuras de la conquista argentina en el Mundial de 2022. El documental combina imágenes de archivo con el característico estilo de animación 2D de Liniers, adaptando el cuento de Casciari sobre un chico capaz de discutir con las pelotas de fútbol y detener el tiempo. Esa premisa fantástica funciona como una poderosa metáfora de la capacidad de Martínez para aparecer en los momentos más decisivos y realizar atajadas imposibles bajo máxima presión.
La película también incluye entrevistas íntimas con la familia de Martínez, compañeros de equipo y figuras clave de la Selección Argentina, incluido el entrenador Lionel Scaloni, ofreciendo una mirada más cercana al ascenso de una de las personalidades más icónicas del fútbol moderno.
Con el documental finalmente listo para llegar al público, Bravi reflexionó sobre cómo el proyecto logró concretarse después de años de incertidumbre y también compartió su mirada sobre una industria cada vez más atravesada por la inteligencia artificial, las franquicias y el peso creciente de las propiedades intelectuales ya establecidas. La charla también incluyó detalles sobre su nueva película, Hotline, antes de su estreno en Argentina.

Dibu Martínez: El Pibe que Ataja el Tiempo Finalmente Despega
Urban Pitch: El proyecto comenzó como una serie animada y terminó convirtiéndose en un documental con figuras como Lionel Messi y otros integrantes de la Selección Argentina. ¿Cómo fue esa transformación y el camino desde aquellas primeras etapas hasta convertirse en una producción mucho más grande para Netflix?
Magui Bravi: Esas decisiones finalmente vinieron desde Netflix, pero desde el principio nosotros siempre imaginamos este proyecto como una historia animada. El desafío era que la animación es increíblemente cara, especialmente para algo tan ambicioso como terminó siendo esto. Al principio, el presupuesto que teníamos entre productores y socios parecía suficiente, pero a medida que el proyecto fue creciendo —sumando más capas, más ideas creativas y finalmente nombres mucho más grandes— nos dimos cuenta de que no íbamos a poder alcanzar el nivel de calidad que imaginábamos desde el primer día con los recursos que teníamos.
Ya contábamos con una base increíble gracias a Hernán Casciari y Liniers, además del apoyo del propio Emiliano Martínez. Teníamos el guión, el arte y todo el paquete de desarrollo, que dentro del cine es la primera gran etapa para levantar una idea. Pero también entendimos que, si queríamos que el proyecto realmente alcanzará todo su potencial, necesitábamos una plataforma más grande detrás.
Ahí fue cuando entró Netflix y todo empezó a evolucionar. El formato cambió varias veces: primero se pensó como serie, después como película y hoy existe como este híbrido entre documental, animación, fantasía y testimonios reales. Una vez que la plataforma se involucró, pudieron sumar todos esos elementos extra, incluyendo entrevistas y apariciones de figuras como Lionel Messi y otros integrantes de la Selección Argentina.
Lo que más me gusta es que el proyecto todavía conserva el corazón de lo que originalmente quería ser. Sí, es un documental, pero también se siente como una película animada de fantasía, con una narrativa emocional y testimonios reales mezclados entre sí. Además, siempre estuvo pensado también para un público joven. Yo la vi con mi hijo de dos años, que ya ama el fútbol, y quedó completamente fascinado. Realmente creo que el público —especialmente los chicos y los fanáticos del fútbol— va a conectar muchísimo con la película.
Dibu Martínez estuvo muy involucrado desde las primeras etapas del proyecto. ¿Siguió participando a medida que evolucionó hasta esta versión final que verá el público?
La verdad es que no sé exactamente cuánto estuvo involucrado Dibu en el corte final específicamente, porque para esa etapa gran parte del proceso ya estaba manejado directamente con la plataforma. Probablemente esa sea una mejor pregunta para él. Lo que sí sé es que desde el principio tuvimos su apoyo total y estuvo muy involucrado, especialmente durante las primeras etapas de desarrollo del proyecto. Sobre la postproducción y el montaje final, sinceramente no puedo decir cuánto participó ahí. Pero imagino que quedó contento con el resultado, porque si no, probablemente las cosas habrían sido distintas.
¿Cuál creés que es el mensaje principal de Dibu Martínez: El pibe que ataja el tiempo y qué te gustaría que el público se lleve después de verla?
Creo que el mensaje principal del documental es que los sueños realmente pueden cumplirse. Esa idea conecta muchísimo con muchos de los proyectos en los que participó. Dibu Martínez es uno de nuestros héroes en Argentina y, en realidad, toda la Selección representa alegría y esperanza para muchísima gente. Somos un país que vive el fútbol de una manera muy intensa —no sólo Argentina, sino toda Latinoamérica— y Dibu se convirtió en uno de los grandes símbolos de esa pasión.
Lo especial de esta historia es que les muestra a los chicos que alguien que soñaba en grande desde una ciudad chica realmente puede lograrlo. Hay muchísimos chicos que crecen queriendo jugar al fútbol y estas historias les recuerdan que es posible. Yo me identifico mucho con eso desde mi propia experiencia en la danza y el entretenimiento. A mí muchas veces me dijeron que no servía o que no iba a llegar, y después la vida te sorprende. Por eso las historias de perseverancia y superación conectan tanto con la gente: porque recuerdan que hay que seguir creyendo en uno mismo incluso cuando otros dudan de vos.

Hotline Lleva a Magui Bravi a Cannes
Pasando a tu nuevo proyecto, Hotline, la película va al festival de Cannes. ¿Qué significa eso para vos? Además de actuar, escribís y producís. ¿Qué tiene de especial este proyecto?
Siempre me movilizaron las buenas ideas. Si tengo que involucrarme en el proceso del guión, lo hago, y realmente disfruto producir, pero actuar sigue siendo lo que más me apasiona. Igual, poco a poco fui moviéndome hacia un lugar donde no solamente actúo, sino que también ayudó a contar historias detrás de cámara. La producción no fue algo que originalmente salí a buscar, simplemente pasó de manera natural, y descubrí que realmente me gusta.
Algo que disfruto muchísimo también es conectar gente. Incluso si no formo parte directa de un proyecto, me gusta ayudar a otros a encontrar oportunidades. A veces me llegan proyectos que yo no puedo hacer y, en lugar de dejarlos pasar, recomiendo a alguien que sé que sería ideal para eso. Lo hago mucho, especialmente con mujeres, porque como sucede en muchas áreas de la industria audiovisual, todavía cuesta un poco más abrirse camino.
Mi nuevo proyecto, Hotline, se estrena en Argentina el 18 de junio. La película ya pasó por Cannes y además fue pre-vendida internacionalmente, lo cual es increíblemente emocionante. También ganó tres premios hasta ahora, incluyendo dos a Mejor Película de Terror y un premio a Mejor Actriz para mí en Estocolmo. La respuesta sinceramente me sorprendió para bien.
Lo que más orgullo me da es el equipo detrás del proyecto. La fotografía de Facundo Nuble es increíble, el vestuario de Taz Pereyra captura perfecto la época, la música de Marcelo Bormida es espectacular y el trabajo visual de Matias Rispau es hermoso. Los nombro porque muchísima gente de esta producción también son directores, incluida la asistente de dirección Fabi Forte. Realmente sentí que estaba trabajando con un equipo de cineastas que entiende profundamente el género.
Hablo de esta película con muchísimo entusiasmo porque estoy genuinamente feliz y orgullosa de que finalmente llegue a los cines argentinos, especialmente en un mes complicado dominado por el fútbol y el clima mundialista. Pero sinceramente, quizás eso también sea perfecto: la gente puede ver un partido y después ir al cine a disfrutar algo completamente distinto.
Hace poco fuiste mamá. ¿Que Hotline haya pasado por Cannes mantiene vivo el sueño de trabajar en Hollywood o sentís que hoy, con la era digital y plataformas internacionales, ya no es tan necesario?
Mi película anterior, Desde Adentro, que cuenta la historia de una corredora olímpica, se estrenó en Estados Unidos hace apenas una semana y la respuesta fue increíble.
Obviamente siempre soñás con llegar a Hollywood o trabajar internacionalmente, pero incluso si eso no sucede directamente, también es emocionante ver cómo las producciones argentinas empiezan a llegar al público estadounidense de otras maneras. En este caso, la película fue filmada en inglés, lo que probablemente le dio una ventaja internacional. De hecho, Estados Unidos fue el primer territorio que la compró, algo bastante inusual porque normalmente ese suele ser uno de los mercados más difíciles para el cine independiente. Generalmente las películas arrancan por territorios más chicos y después crecen, pero acá pasó al revés. Después llegó Japón, donde además yo había recibido un premio.
Así que el sueño siempre está. Yo soy una persona que constantemente va de un objetivo al otro y sigue empujando para adelante. Obviamente ahora la vida cambió un poco porque tengo un hijo chiquito, entonces si surgiera una oportunidad así tendría que viajar con él o apoyarme más en mi familia mientras estoy afuera. Pero las ganas y la ambición siguen intactas.
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Una Industria que Cambia y se Adapta a los Tiempos
Participaste en muchos proyectos originales en una época dominada por secuelas, spin-offs y franquicias. ¿Sentís que todavía hay espacio para historias originales?
Es difícil encontrar ideas realmente originales hoy, pero todavía existen. Yo leo muchísimo porque los proyectos basados en libros o material ya existente siempre tienen cierta ventaja dentro de la industria. De hecho, tengo un proyecto desarrollándose ahora mismo del que no puedo hablar porque si se filtra me muero, pero está construido alrededor de una idea muy original que eventualmente también se convertiría en libro.
Creo que los dos caminos son válidos. Las historias originales pueden funcionar perfectamente, pero suelen tardar más en convencer productores e inversores porque las propiedades conocidas siempre son la apuesta más segura. Es mucho más fácil hacer otra película de Alien que inventar una criatura y un universo completamente nuevo desde cero. Lo mismo pasa con el casting: siempre es más fácil apostar por actores ya conocidos que darle la oportunidad a alguien nuevo. Yo eso lo viví personalmente.
Al mismo tiempo, creo que la originalidad muchas veces aparece en cómo reinterpretás ideas más que en inventar algo completamente nuevo. Hace poco vi el primer episodio de la nueva temporada de Euphoria y encontré similitudes con mi película Desde Adentro. La protagonista atraviesa algo muy parecido a lo que vive mi personaje Sofía, y eso me hizo pensar cómo las historias constantemente dialogan entre sí. Pero incluso así, cada creador aporta una mirada distinta.
Por eso siempre pienso en algo que dijo Quentin Tarantino: que nada es completamente nuevo y que todo ya fue hecho de alguna manera. El desafío hoy es encontrar nuevas formas de contar historias, nuevas emociones y nuevas voces que hagan sentir frescas ideas familiares.
El deporte parece convertirse cada vez más en el gran motor del contenido dentro de las plataformas. ¿Creés que eso puede perjudicar a los proyectos más creativos o pensás que todo puede convivir?
Las plataformas están evolucionando de una manera que me recuerda muchísimo a la televisión de antes. Vos hacías zapping y encontrabas un poco de todo: películas, series, realities, programas en vivo, contenido corto. Y siento que las plataformas están volviendo un poco a ese modelo. Ya no se trata solamente de películas y series tradicionales. Ahora hay lugar para documentales, realities, formatos experimentales y producciones cortas.
Creo que las plataformas estudian constantemente cómo responde la audiencia y se adaptan en tiempo real. Están probando formatos nuevos todo el tiempo. De hecho, hace poco me llamaron para producir un proyecto corto para una plataforma, con episodios de entre dos y cinco minutos. Eso demuestra cómo la industria se está abriendo a nuevas maneras de consumir contenido. Los hábitos de la gente cambian y las plataformas cambian con ellos.
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¿Cuál es tu mirada sobre la inteligencia artificial y cómo puede ayudar o perjudicar a una industria que ya atraviesa tantos cambios?
Creo que el futuro justamente va a valorar todavía más lo real y lo humano. Entre los actores, el teatro siempre fue lo más puro y tangible porque no existe ningún filtro entre el público y el artista. Antes del cine hice muchísimo teatro y giras, y cuando entré al cine pensé: ‘No me voy más de acá’. Pero hoy estoy considerando volver al teatro. De hecho, tengo una propuesta muy interesante para el año que viene con una obra que quiero hacer desde hace muchísimo tiempo.
Por eso creo que la gente va a seguir buscando esa conexión humana genuina, especialmente mientras la tecnología siga avanzando dentro del entretenimiento. Al mismo tiempo, yo no peleo con la tecnología. No peleé con las redes sociales cuando aparecieron y tampoco peleo con la inteligencia artificial ahora. La realidad es que estas herramientas avanzan igual, nos guste o no, así que prefiero entenderlas y adaptarme antes que rechazarlas completamente.
Obviamente la IA va a cambiar muchísimas cosas dentro de la industria y siempre van a existir debates sobre cómo preservar la identidad y el legado de grandes actores y artistas. Pero hay algo que creo que jamás va a poder reemplazar: la experiencia de ver a un actor real arriba de un escenario. Esa conexión emocional, esa energía compartida entre el artista y el público, es algo que la inteligencia artificial puede imitar, pero nunca recrear del todo.







